Hoy es el día mundial de tejer en público

Tejer beneficia a nuestra salud física y mental

Tejer es una actividad beneficiosa tanto para nuestra salud física como mental porque ayuda a disminuir la frecuencia cardíaca, la tensión muscular y la presión arterial. Esta actividad nos obliga a pensar continuamente; empezando por el tipo de lana que vamos a usar, la labor que haremos, las agujas que necesitaremos…

Puntos y vueltas se convierten en aliados de nuestra salud. Porque estimulan las conexiones neuronales y mantenerlas activas a medida que envejecemos es vital para ayudar a retrasar la aparición de problemas cognoscitivos como es el caso de la demencia.

La acción de tejer supone un complejo proceso neurológico, no es una simple repetición de movimientos con las manos. Ponemos en funcionamiento el área motora del cerebro, la sensitiva, la visual, la auditiva y la del lenguaje.

Durante la práctica, nuestras manos y brazos están en continuo movimiento, palpamos la textura de los ovillos, disfrutamos con los colores que usamos, escuchamos las indicaciones del que nos enseña si estamos aprendiendo y a su vez las podemos transmitir a otros. Además, ponemos en acción la parte del cerebro encargada de planificar e imaginar.

Si aún estáis indecisos y necesitáis algún dato más antes de coger una madeja de lana y unas agujas, atentos:

1. Con la repetición de puntos se consigue lo que se llama “Respuesta de Relajación” es decir, que al repetir los puntos una y otra vez se produce un efecto de relajación en nuestro organismo similar al conseguido con la práctica del yoga.

2. Tejer puede ser esa balsa de aceite que necesitas cada día para conseguir la calma, convirtiéndose en tu gran aliado para evadirte de los problemas cotidianos ya que te involucras tanto en la actividad que estás realizando, que terminas aislándote de los problemas. Es una actividad que estimula a tu cerebro, ayudándote a relajarte y a disminuir tus niveles de estrés.

3. Te ayudará a mejorar el ánimo y la alegría, ya que facilita el buen humor. Conseguirás reducir las hormonas del estrés y al mismo tiempo aumentar los neurotransmisores de la felicidad, como la serotonina.

4. Tejer favorece la capacidad de concentración por lo que puede ser una auténtica terapia para aquellos que sufren de déficit de atención.

5. Ayuda a sentirse bien con uno mismo y a aumentar la autoestima ya que con nuestras propias manos estamos creando una prenda. Afianza la confianza en uno mismo y nos ayuda a esforzarnos y a cultivar la paciencia.

6. Nos enseña a luchar por alcanzar nuestros objetivos y no desanimarnos aunque fracasemos en el primer intento. Porque cuando estás aprendiendo a tejer puede que tengas que deshacer la labor y volver a empezar de cero. Una experiencia que podrás aplicar a tu vida.

7. Tejer fomenta la comunicación entre generaciones ya que son nuestros mayores los mejores expertos y los que conocen los trucos de esa actividad. Escuchar sus consejos es esencial para mejorar y aprender.

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